¿Son buenas las gafas amarillas para trabajar en la oficina?

10 Sep, 2026 | salud visual

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Si pasas muchas horas delante del ordenador, puede que hayas pensado en utilizar gafas amarillas para acabar el día con los ojos menos cansados.

Estas lentes reducen determinadas longitudes de onda y algunas personas encuentran agradable el cambio de luminosidad que producen. Sin embargo, la evidencia disponible no demuestra que utilizar un filtro amarillo sea necesario para proteger unos ojos sanos ni que reduzca por sí mismo la fatiga visual provocada por las pantallas.

Unas gafas amarillas pueden cambiar la percepción de la luz y resultar cómodas para algunas personas, pero si terminas habitualmente la jornada con sequedad, visión borrosa o dolor de cabeza conviene buscar primero el origen de esas molestias.

¿Las gafas amarillas reducen la fatiga visual del ordenador?

No hay pruebas sólidas de que unas gafas que filtran parte de la luz azul reduzcan la fatiga visual asociada al ordenador mejor que unas lentes convencionales.

Una revisión Cochrane que analizó 17 ensayos controlados con 619 participantes no encontró una ventaja clara a corto plazo de las lentes que filtran luz azul frente a lentes convencionales para reducir el cansancio asociado al uso del ordenador.

Esto encaja con lo que se conoce sobre la fatiga visual digital. Durante el trabajo prolongado de cerca parpadeamos menos, mantenemos el enfoque durante muchas horas y podemos estar expuestos a reflejos, aire acondicionado, baja humedad, una mala posición de la pantalla o una iluminación poco adecuada.

Todo ello puede favorecer sequedad, molestias, visión fluctuante o dolor de cabeza. Ponerse unas lentes amarillas no corrige necesariamente ninguno de esos factores.

Qué hacen realmente los cristales amarillos

El amarillo modifica la transmisión de la luz., dependiendo de la intensidad del tinte y de las características de la lente, reduce parte de las longitudes de onda cortas y cambia la percepción de la escena.

El efecto suele apreciarse nada más ponérselas ya que la pantalla adquiere un tono más cálido y determinadas luces pueden resultar menos intensas o molestas.

Que una lente sea amarilla no significa que proteja mejor tus ojos frente a una pantalla. Tampoco todas las gafas amarillas filtran la misma cantidad de luz azul.

La luz azul forma parte de la luz visible y está presente también de forma natural en nuestro entorno. La cantidad procedente de ordenadores, móviles y otras pantallas es considerablemente menor que la exposición que recibimos del exterior.

Por qué algunas personas sienten los ojos más descansados al utilizarlas

La experiencia personal también cuenta, aunque hay que interpretarla correctamente.

Algunas personas trabajan en oficinas con iluminación artificial intensa y describen una sensación más agradable al utilizar lentes tintadas. Al reducir parte de la luminosidad y modificar el espectro que llega al ojo, la escena puede percibirse de otra manera.

Esto puede explicar por qué un usuario asegura sentirse más cómodo con gafas amarillas aunque los estudios no encuentren una reducción consistente de la fatiga visual digital.

Hay otro aspecto que conviene tener presente. Las lentes amarillas modifican la percepción de los colores. Para alguien que trabaja escribiendo documentos, gestionando hojas de cálculo o realizando tareas administrativas puede tener poca importancia. Para un diseñador gráfico, fotógrafo, editor de vídeo o cualquier profesional que necesite distinguir colores con precisión sí puede resultar relevante.

Cuándo podrían tener sentido unas gafas amarillas en la oficina

Que no sean necesarias para la mayoría de las personas no significa que nadie pueda encontrarlas cómodas.

Una persona especialmente sensible a determinadas condiciones de iluminación puede preferir un tinte concreto. También existen situaciones clínicas en las que se utilizan filtros selectivos para mejorar el confort o facilitar determinadas tareas, pero esos casos deben valorarse individualmente.

Antes de decidir si necesitas gafas amarillas, resulta más útil identificar qué molestia aparece y en qué momento de tu jornada.

  • Ojos secos o escozor. Conviene revisar el parpadeo, la humedad ambiental, el aire acondicionado y la superficie ocular.
  • Visión borrosa después de varias horas. Puede ser recomendable comprobar la graduación y cómo responde tu visión durante el trabajo prolongado de cerca.
  • Dolor de cabeza. Merece la pena valorar graduación, demanda visual, postura, iluminación y otros factores.
  • Reflejos molestos. La posición del monitor, las fuentes de luz y un tratamiento antirreflejante adecuado pueden resultar más importantes que el color amarillo.
  • Molestias con determinadas luces. La sensibilidad individual puede requerir una valoración más específica.
  • Necesidad de distinguir colores con precisión. Un tinte intenso puede dificultar determinadas tareas profesionales.

Qué ayuda más que unas gafas amarillas cuando trabajas con pantallas

Antes de comprar unas gafas únicamente por el color de sus lentes, merece la pena revisar cómo utilizas las pantallas durante tu jornada.

  • Haz pequeñas pausas visuales y mira periódicamente a distancias mayores.
  • Parpadea conscientemente cuando notes sequedad.
  • Evita trabajar con el monitor demasiado cerca.
  • Ajusta el brillo de la pantalla a la iluminación de la habitación.
  • Reduce reflejos directos sobre el monitor.
  • Alterna tareas de pantalla con otras actividades cuando sea posible.
  • Comprueba tu graduación si hace tiempo que no revisas la vista.

Una referencia sencilla es la conocida regla 20-20-20. Cada 20 minutos de trabajo de cerca puedes dirigir la mirada durante unos 20 segundos hacia un objeto situado a unos 20 pies, aproximadamente seis metros. No hace falta cumplirla con un cronómetro. La idea es romper periódicamente el esfuerzo visual continuado de cerca.

Si no recuerdas cuándo fue tu último examen visual, puedes consultar también nuestra guía sobre cada cuánto debes hacerte una revisión de la vista.

Qué gafas son mejores para trabajar con ordenador

No existe una única gafa de ordenador adecuada para todo el mundo.

Una persona joven con buena visión puede no necesitar ninguna lente específica. Otra puede tener una pequeña graduación que apenas nota durante otras actividades pero que genera molestias después de varias horas trabajando de cerca.

A partir de determinadas edades también puede ser necesario adaptar la corrección a las distancias habituales del puesto de trabajo. En estos casos pueden valorarse lentes graduadas, diseños ocupacionales pensados para oficina o tratamientos antirreflejantes, dependiendo de la necesidad visual de cada persona.

También pueden coexistir diferentes defectos refractivos. Si quieres profundizar en uno de estos casos, puedes leer nuestro artículo sobre hipermetropía con astigmatismo.

La elección de unas gafas para trabajar debería tener en cuenta tu graduación, edad, distancia hasta la pantalla, tiempo de uso y tareas habituales. Elegir primero el color de la lente deja fuera buena parte de la información necesaria para encontrar una solución adecuada.

Cuándo conviene revisar tu vista si trabajas muchas horas delante de una pantalla

Terminar cansado después de una jornada especialmente larga no significa necesariamente que tengas un problema visual. Ajustar hábitos, iluminación y puesto de trabajo puede ser suficiente en muchos casos.

Conviene plantearse una revisión cuando las molestias aparecen de forma frecuente, necesitas acercarte progresivamente al monitor, tardas en recuperar el enfoque al pasar de cerca a lejos o aparecen visión borrosa, sequedad intensa o dolores de cabeza recurrentes.

Una revisión permite comprobar la graduación y valorar cómo responden tus ojos a las tareas visuales que realizas a diario.

En nuestra óptica en Torrevieja podemos estudiar tu visión y tus hábitos de trabajo para determinar qué puede estar provocando las molestias antes de recomendar unas lentes concretas.

Preguntas frecuentes sobre gafas amarillas y trabajo de oficina

¿Las gafas amarillas protegen los ojos de la pantalla?

No existe evidencia sólida de que una persona con ojos sanos necesite utilizar gafas amarillas para proteger su retina de la luz que emiten los ordenadores y móviles. La exposición procedente de estas pantallas es mucho menor que la recibida de fuentes naturales como el sol.

¿Puedo llevar gafas amarillas todo el día?

Depende del filtro y del uso que hagas de ellas. Un tinte amarillo modifica la percepción de la luz y también puede alterar los colores. Si tu trabajo requiere precisión cromática, conviene tenerlo especialmente en cuenta.

¿Son mejores las gafas amarillas o las de filtro azul?

El color visible de una lente no permite saber por sí solo cuánto filtra. Tampoco existe evidencia clara de que utilizar lentes con filtro de luz azul reduzca la fatiga visual digital mejor que unas lentes convencionales en la población general.

Si el objetivo es solucionar molestias delante del ordenador, resulta más útil analizar primero las causas que asumir que necesitas un determinado filtro.

¿Qué hago si termino la jornada con ojos secos o dolor de cabeza?

Revisa las pausas, el parpadeo, la iluminación, la distancia y la posición de la pantalla. Si las molestias aparecen de manera habitual, una revisión visual puede ayudar a comprobar si existe una graduación sin corregir u otro factor que esté aumentando el esfuerzo visual.

Entonces, ¿merece la pena usar gafas amarillas en la oficina?

Las gafas amarillas pueden resultar agradables para algunas personas porque modifican la luminosidad y la percepción del entorno. La evidencia disponible no demuestra que sean necesarias para proteger los ojos de las pantallas ni que reduzcan por sí mismas la fatiga visual digital.

Si acabas cada jornada con molestias, la cuestión más útil es descubrir por qué aparecen. La graduación, la sequedad ocular, las condiciones de iluminación, la distancia de trabajo o la propia exigencia visual de tu puesto pueden tener mucho más peso que el color de las lentes.

Una valoración individual permite tomar una decisión basada en cómo utilizas realmente tu visión durante el día y evitar comprar unas gafas esperando solucionar un problema que puede tener otro origen.

Jorge Almarcha

Jorge Almarcha

Óptico y Optometrista

Jorge Almarcha es óptico y optometrista, gerente y propietario de Óptica Mar, centro óptico y auditivo con más de 25 años de experiencia en Torrevieja.
Con cerca de 20 años liderando el negocio, combina atención personalizada con tecnología como la medición 3D de alta precisión.
Además, es presidente de APYMECO desde donde trabaja por reforzar la identidad y el valor del comercio local en Torrevieja.

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